abril 12, 2018

A VECES ES MEJOR HECHO, QUE PERFECTO

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Me acuerdo cuando quería hacer por primera vez un video para el blog: la luz no es perfecta, la cámara no es muy buena, el lugar no me gusta, el sonido no es lo mejor... le daba vueltas y vueltas.

No hay nada de malo en querer las cosas lo mejor posible, (yo en mi trabajo soy así y la mayoría de cosas que suceden bien o mal están bajo mi control - otras no), pero cuando se trata de probarte en algo nuevo, exponerte y aventarte, nos llenamos de pretextos y vemos todo al revés solo porque la verdad da miedo entrarle de lleno.

Qué dificil soltar la perfección y salir de la parálisis, (me ha pasado)

El otro día leí una frase que hablaba de parálisis por exceso de análisis. 

Muchas veces no empezamos algo porque todo debe estar extremadamente completo y casi perfecto. 

Imaginamos, pero no hacemos.

Nos quejamos, pero no buscamos.

Ni siquiera intentamos.

Pero la verdad de las verdades, es angustia, miedo e incertidumbre.

Quieren instalarse o ya se instalaron.

Mi querida malabarista:

A veces más vale hecho que perfecto.

Cuando arranqué el blog, cuando tuve hace mil años mi primera oficina de freelance, cuando tuve mi primer cliente, cuando viví sola, cuando viajé, cuando me casé, cuando fui maestra, cuando di mi primer curso, cuando quería tercamente obtener algo distinto a lo que los demás pueden dar, cuando lo trato de entender, cuando trato de negociar, cuando espero, me desespero, cuando vuelvo a empezar e intentar... nunca es increíblemente perfecto, (Pero sí, "hecho")

La verdad es que siempre faltan cosas y cada ejemplo me da una larga historia que contar. -Otro día-

Pero si buscas ese grado de emoción cada vez que recuerdas o imaginas que tipo de vida deseas construir y te mueves, (Porque hasta hoy no me he encontrado un paquete en mi buzón de "pa que te animes y siempre ganes") poco a poco se irán generando resultados.

Un ejemplo: He tenido varios sitios web y proyectos, pero este es al que mayor lana en el desarrollo técnico y publicidad le he invertido en etapas -cientos de horas acumuladas- y uno de los que más miedo me ha dado pero incansablemente he disfrutado.

 

Si la cantidad que llevo hoy invertida me la hubieran dicho hace 5 años me la hubiera pensado.

Hice lo que podía con lo que tenía, aunque no era lo perfecto que lo quería.

Pero ha significado todo.

De fondo malabarista no es tan diferente a todo lo demás que cuento arriba, es lo mismo: es simplemente ponerse hacer.

Lo interesante de todo es ¿qué te mueve a construir poco a poco?

Y lo que sea, ojalá siempre de ese grado de felicidad y satisfacción -el tiempo que deba de durar- porque las cosas no son para siempre, luego cambian para volverse interesantes o darte otros retos, porque simplemente así es la vida.

¿Cuántas veces han dejado de disfrutar incluso algún lugar o persona porque no es su idea perfecta de cómo debía ser todo?

Y es que la realidad es la que es (y cuesta trabajo); pero otra cosa es imaginar, desear y tratar de dirigir las situaciones hacia un buen rumbo, de nuevo... con lo que hay.

Porque muchas veces esos pájaros de plumaje perfecto que viven en nuestra mente que se pasean presumiendo en un aleteo casi poético, no nos dejan ver la realidad y nos paralizan... 

Hay que ver lo que sí hay y buscar las oportunidades,

y sobre todo: ponerse HACER.

Y si bien hay cosas que necesitan un buen plan (Aquí es donde haces tu lista personal y es cierto que uno no dice hoy me levanté queriendo comprar una casa con techo doble altura y jardín botánico ahorita vengo) - me refiero hoy a los planes que te identifican y que tantas ganas tienes de hacer -lo que te hace feliz- (una lista por etapas funciona).

Es distinto hacer un buen análisis objetivo y realista de nuestras posibilidades personales, situación de vida actual y siempre reconocer:

¿A dónde quiero llegar?

Aprender a soltar la perfección nos libera de la parálisis diaria, ¡Abran sus alas!.