Hola de nuevo.
Saludo estrenando la nueva casa para malabarista que parece como a esa sensación de entrar a un lugar con olor a paredes recién pintadas. No hay más bonita experiencia que estrenar y acomodar todo nuevamente.
Así son las cosas cuando se ponen viejas: dejan de funcionar igual, se empolvan, rechinan y las fallas surgen como una cadena de eventos diarios donde ya nada se adapta al ritmo que uno necesita.
Es como cuando tu edad se escucha numéricamente elevada pero tu mente se siente más joven, y de pronto, esas personas que te parecían viejas años atrás, te das cuenta -al casi acercarte a su edad- que no estaban nada viejas.
Después de un largo análisis tecnológico y sentimental, donde Alonso me contaba todas las ideas de cómo poder re armar de nuevo todo, me animé a cerrar la página donde estuvo malabarista por más de 12 años y estrenar este sitio que acabo de diseñar.
Decir “acabo” es muy presuntuoso, ya que realmente me tomó casi cuatro meses y bastante apoyo y cariño de un experto en varios temas que yo no dominaba en el lenguaje de programación para averiguar cómo traer todos los escritos de todos estos años a un lenguaje de una plataforma nueva. Era como poner en una mudanza tus objetos más preciados: las palabras, las imágenes (todas de una por una) me tocó moverlas a mí.
Como toda historia cargada de simbolismos, donde malabarista siempre hace su juego y acomodo, el trato con el tiempo tuvo que ser lento estos meses por lo mismo de que las cosas se ponen viejas -como la que hoy escribe-:
El cambio se mezcló con ajustes y una serie de episodios físicos inesperados que me han llevado por calles de baches, desgarrones emocionales y contracturas, pero lo importante es que hoy estreno casa.
Lo importante es recordar que malabarista se sostiene en la curiosidad de seguir caminando dentro de sus diarios visuales de observaciones y exploraciones inconclusas que se pierden en los pequeños detalles cotidianos que sostienen este acto de vivir para que no se nos pase la vida sin sentido y sin ritmo; para que no se nos pierda la grandeza que vive en poder crear una buena historia con todos los matices que le toquen: para recordar que la belleza existe cuando miramos despacio.
Cuando Alonso estaba ayudándome y animándome a que me aventara el diseño de la página en otra plataforma, nos topamos con esa parte de código y la necesidad de buscar asesoría para la compatibilidad de la migración de los textos, lo escuché al teléfono:
“Malabarista es un sitio ya de muchos años, como cuatro programadores le metieron mano, quién sabe cómo está hecho y la compatibilidad que hoy se requiere en esta plataforma no es la misma; entrar a ese sitio es una cosa así como los tiempos de Francisco de Quevedo”….
Reí.
Barroquísimo.
Tal vez.
Meses después, el día que le dije a Alonso que por fin había terminado la página, le dije que me acordé de este par de textos que me escribió hace muchos años: concretamente el primero es cuando cumplí 40 años y el segundo el día que oficialmente publiqué mi página por allá de un mes de Enero del 2015. (Solo porque él no escribe otras cosas, pero qué bien lo haría).
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(2019)
Hoy celebramos 40 años de color, de chinos despeinados, de flores, sabores, manteles floreados y viajes; de postres coronados con todas las frutas, de pasión, de deseos, de curiosidad, cervezas (muchas) y tintos (más); de crostinis, brambolinis, moscarañas y miles de palabras inventadas... hoy celebramos la vida y las ganas por descubrir; hoy celebramos a Lucy “Carrizo”... mi esposa: @malabaristablog .
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Porque Lucy es una mezcla entre Colón, Magallanes, Marie Kondo, Chepina Peralta, Martha Stewart y Pita Amor. Siempre dispuesta a embarcarse en las empresas más improbables, misteriosas y surrealistas con tal de descubrir y disfrutar, así... sin miramientos ni remordimientos, porque tiene bien claro lo que verdaderamente tiene valor en su vida.
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Porque ella descubre, pero sobretodo transforma.
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Porque aunque no siempre sea fácil, le gusta perderse (en sí misma, en sus palabras y sus relatos) porque sabe bien que no se puede descubrir lo que ya se conoce.
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Porque le da miedo, pero aún así lo hace.
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Porque le duelen las rodillas, pero aún así baila.
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Porque perderse no significa vivir sin rumbo y aún cuando el destino es incierto, ella sigue haciendo camino entre la maleza.
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Porque Lucy es Neruda, Mario Ruoppolo y Beatrice a la vez... por momentos embellece porque sabe hacerlo, decidida y deliberadamente, y en otros pareciera que lo hace por casualidad, ingenuamente, casi sin darse cuenta y dejándose llevar.
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Hoy celebramos los 40 años de mi esposa.
Todo mi amor.
Todo mi respeto.
Toda mi admiración.
Toda la vida.
Felicidades Lucy.
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(2015)
“Hoy da comienzo oficial el proyecto de una mujer creativa, inteligente, bellísima y sobre todo llena de vida. Un espacio digital creado para compartir, disfrutar y celebrar la belleza de las cosas (sobre todo de las que son dueñas de una estética innegable). Fanfarrias a un proyecto que nace con mucho esfuerzo, amor, dedicación y esperanza. Larga vida a la Reina, Larga vida a Malabarista, Larga vida a mi esposa.⠀
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Estábamos hace unos días en la cocina y le dije que recordé estos textos con la risa que me dió lo de Francisco de Quevedo, y leyéndo todas las asociaciones de personajes pensé:
Malabarista es el escenario perfecto donde he podido acomodar y transformar el mundo externo para ordenar el caos del mundo interno; es un acto de embellecimiento y adorno diario; de amores profundos, de preguntas sin respuesta, de ansiedades de lo que se desoconce y donde a veces hay que permitir que pase el caos para aprender algo nuevo. Porque cada observación y exploración es una conquista y una reconfirmación de la necesidad de nombrar lo que uno imagina y recuerda, de aprender a mirar el deseo y la vida para transformar la realidad y la historia personal de lo que le tocó experimentar con mucho amor propio y agradecimiento por estar viva.
Gracias Alonso por mirarme tanto.
Gracias a todos los que me han acompañado tantos años desde que escribo malabarista,
¡Bienvenidos a mi nueva casa!.

