El tráfico que se sienta a la mesa.
Cuando uno decide recibir invitados a su casa, navega entre varias cosas:
Los platos sin nombre.
Me subí en un viejo neceser lleno de hilos, botones y alfileres para usarlo de escalera y alcancé de un tirón las revistas
La suma en 10 y 11.
Tenía semanas buscando un buen título para por fin ponerme a escribir. Pensaba que al encontrarlo, eso me daría el permiso especial para hacerlo. Pero me estaba engañando, no era un mágico título lo que yo necesitaba.
El vuelo de Favelino y Toño Esquinca.
¿Quién me va creer que me pasan estas cosas?, lo miro mientras escribo, está en su lugar favorito y es mío.
El color de Oaxaca.
Empezaron a tocar las trompetas y los tambores de las bandas y me dieron ganas de llorar. Algo tiene la música de las bandas de pueblo que en sus sones te remueven la emoción.
¿Ya le trajeron a su bebé?.
Eran las 5:30 de la mañana en algún día de esta pandemia cuando llegó la fecha del desalojo, la espera tocaba su fin.
Lo que un molesto tumor me enseñó en un año
Este año que acaba de terminar no busqué más clientes de diseño, no di clases, nada. Sólo entregué mis reservas de energía a los proyectos que llegaron solos. Cargué mucho.
El amor rumbo a los 40
Una nueva mezcla compleja y llena de cosas por descubrir. Una etapa llena de dolores profundos, de algunos descuentos forzosos, golpes de realidades pero también de nuevos despertares.

